El queso Provolone Valpadana se considera un alimento “vivo”, que evoluciona en el tiempo. Por lo tanto es necesario aplicar estas sencillas normas de conservación:
conservar en la nevera en la zona menos fría, es decir, en la parte inferior;
cubrir siempre la parte del corte del Provolone Valpadana con un film transparente o papel plata;
envolverlo en papel o en un paño para preservarlo de la luz y guardar en una bolsa de plástico en la que se hayan practicado pequeñas aberturas;
evitar el contacto directo entre diferentes quesos y sacar de la nevera una hora antes de servirlo.